¿Quienes somos para cuestionar a los demás?, ¿qué tenemos qué ellos/as no tengan?...
Conócete ti mismo, esfuérzate y supérate.
Agarra a la primera persona qué te haga sentir bien.
Dale un abrazo.
Vuelve a dárselo.
Dile lo qué sientes, no le mientas.
Ni con el tiempo dejes de darle abrazos.
Y qué sea lo que el destino quiera...
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